Como usualmente me ocurre, termino el año sin alcanzar a
reseñar todos los títulos que quisiera, por lo que nuevamente optaré por hacer
breves comentarios sobre algunos de los cuales me dejaron ideas en el tintero,
ojala pueda servirles para formarse una idea de aquellos que no han tenido en
sus manos y decidirse por leerlos o evitarlos en definitiva.
Descubriendo a Bolaño
Roberto Bolaño es a nivel personal un autor que me ha
resultado todo un descubrimiento, anteriormente publiqué mis impresiones de su
obra más celebrada, “2666”, una impresionante novela total que como muchos de
sus libros fue publicada de manera póstuma. Tras esa magnética primera
aproximación a la narrativa del autor chileno, he leído Los detectives salvajes, El tercer Reich, Estrella distante, La
literatura Nazi en América, Putas asesinas, Amberes, Amuleto, Una novelita
lumpen, y Los sinsabores del verdadero policía, que han sido un verdadero viaje
a través de la imaginación y la vida de
un escritor de grandes alcances.
Los detectives salvajes es la novela que hizo saltar a Bolaño a
primera división, llamando la atención de la crítica y colocándose como uno de
los autores en habla hispana más notables. La trama de la novela gira alrededor
de dos personajes centrales, los poetas Arturo Belano, que evidentemente está
inspirado en la juventud del autor, y Ulises Lima, quien Bolaño luego
reconocería estaba basado en Mario Santiago Papasquiaro, su mejor amigo. Estos
personajes se entregan a la búsqueda de Cesarea Tinajero, una poetisa que formó
parte de los inicios de un movimiento literario denominado realismo visceral,
corriente a la que Belano y Lima se encargan de revivir en el mundillo cultural
de la ciudad de México.
La novela se divide en tres partes, la primera y última está
narrada por un poeta muy joven, Juan García Madero, donde a modo de diario
personal narra su anexión al viscerealismo, y la búsqueda de Cesárea Tinajero
en el desierto de Sonora al lado de Belano y Lima. La parte intermedia de la
obra es una especie de investigación a través de entrevistas realizadas en un
lapso de 20 años (1976 - 1996) a personajes que orbitan el mundo literario y de
la vida personal del propio Belano y Lima, en estos testimonios se develan
algunas claves sobre ambos poetas, su talante vagabundo, de sus trotes por
Europa y Medio Oriente, su entendimiento del arte, su oposición a los
pavorreales de la intelectualidad mexicana, su extraña fusión, su confusión y
su extravío.
Dejaré hasta aquí mi
comentario sobre Los detectives salvajes,
porque por más que trate de explicar los grandes logros narrativos de Bolaño no
acabaré por hacerle justicia.
Los sinsabores del verdadero policía es una de esas obras póstumas
del autor que han ido apareciendo con los años, interminada pero “interminable”
como podría considerarse este ensayo previo o anexo a 2666. En este libro que Bolaño definía como “su novela”, va
construyendo algunos de los personajes más interesantes de su narrativa, entre
ellos Amalfitano, un errante profesor de literatura que vaga entre Chile,
Brasil, centroamerica, México, España e Italia, de su tragedia personal con la
muerte de su esposa (historia que se aleja de la descrita en 2666, y que deja
ver su calidad de ensayo, pues en aquella novela su esposa lo abandona, se fuga
con otra mujer y va en búsqueda de cierto poeta loco en el manicomio de
Mondragón, en clara alusión a Panero).
Destaca también la construcción del personaje de Pancho
Monge, que en 2666 se transforma en
Lalo Cura, y que en Los sinsabores del
verdadero policía, ubicada en un tiempo anterior, este sicario en ciernes
nativo de Villaviciosa, se encarga de espiar e investigar la vida de Amalfitano
para satisfacer la curiosidad del rector de la Universidad de Santa Teresa
(otrora Ciudad Juárez).
Resulta interesante la sinopsis de la bibliografía completa
de Archimboldi, quizás el personaje clave en el universo de Bolaño, y que en
este recuento puede explicarse algunos escollos dejados abiertos en su
historia.
Estrella distante es un muy agradable entremés para adentrarse
en el universo vastísimo de Bolaño, en ella se narra la historia de Carlos
Wieder, poeta y hombre misterio que se revela como represor y asesino
durante la toma del poder por Pinochet
en el Chile de 1973. Ambientada en los cerrados circuitos culturales que el
mismo autor vivió por aquellos años, y sirviéndose de los avatares casi biográficos,
Bolaño da muestras de esa fascinación por los personajes profundamente
sofisticados, que huyen o se extravían, y la persecución de otros por seguirles
la pista, aunque a diferencia de Cesarea Tinajero en Los detectives salvajes, o
Archimboldi en 2666, la caza de Carlos Wielder es la búsqueda de saldar una
cuenta pendientes.

Aunque soy un creyente de que la obra narrativa de un autor
debería alejarse tanto como sea posible de su biografía, no puedo más que
admirarme del uso que hace Bolaño a lo largo de sus libros de las anécdotas y
vivencias que le ocurrieron entre latinoamerica y Europa. Los cuentos de Putas
asesinas dejan constancia de las licencia poéticas que se toma, o no,
el autor de Los detectives salvajes.
Si bien es difícil negar que la mayor fuerza de la pluma de
Bolaño se alcanza en sus novelas de largo aliento, los cuentos de este libro
encapsulan el estilo desenfadado, vagabundo, cultista, poético, de su prosa y
de la construcción de sus personajes. Permanece esa sensación que tras el
tejido de la historia ocurren cosas de suma relevancia, derrumbes y catástrofes
de gravísima dimensión personal.
El tercer Reich es la obra más temprana de Bolaño, y aunque
dista mucho en riqueza y ambición literaria de sus novelas mayores, ya en ésta
se halla un estilo propio, la tensión construida a la sombra, tramas donde parece
que ocurre poco, llena de símbolos, como guiños constantes de misterio y
absurdidad.
En El Tercer Reich,
Udo Berger, un joven alemán campeón de juegos de estrategia regresa a la Costa
Brava española, luego de 10 años en que la visitó por última vez cuando niño,
ahora acompañado Ingeborg, su novia, quien debe tolerar su fanatismo y calidad
de campeón nacional del juego que da nombre a la novela.
En su estancia conocen a otra pareja de alemanes, Charly y
Hanna, que a su vez sirven de puente para introducir a el Cordero y el Lobo,
dos jóvenes locales que aprovechan el verano para anexarse a las vacaciones de
los turistas. El regreso al hotel “Del mar” le permite a Udo volver a ver a
Frau Else, esposa del enfermizo dueño del hotel y gerente del mismo, por quien
siente una fuerte atracción.
Conforme avanza la historia, el ambiente que circunda a Udo
se enrarece, aparece el Quemado, un joven desfigurado que renta patines de
playa y que está rodeado de una aura de misterio .Hanna y Charly pelean, este
último desaparece en el mar mientras hace wind-surf, Ingeborg regresa a
Alemania, Udo decide permanecer unos días más, Frau Else rompe la tensa distancia
entre ambos y comienzan una frágil y extraña relación. Mientras tanto Udo juega
una durante varios días una partida de El tercer Reich con el Quemado, y por
todas partes aparecen indicios de que si pierde nada bueno va a ocurrirle.
Al contrario de otras obras postumas de Bolaño, esta novela
aprecia un pleno estado definitivo, y aunque su final se antoja un tanto débil y
el texto en su totalidad es un tanto más largo de lo necesario, revela ya el
mundo de ficción majestuosa que habitaba a Bolaño, de quien cabe anotar, era un
fanático de los wargames, con los que El
tercer Reich sería la reunión de sus dos obsesiones mayores, el juego de
estrategia y el juego literario.

Algo que no deja de sorprenderme de este autor, sobre todo
después de su muerte, y ante la publicación de sus obras postumas (que quizás el
no hubiera sacado a la luz de permanecer con vida), es la extensión que da a su
mundo, si trazamos el eje 2666 – Los detectives salvajes, observamos lo
enorme de ese universo, pero al leer sus obras menores nos encontramos con un
escritor que se tomaba el lujo de escribir extensivamente la historia de personajes
que podríamos considerar secundarios, proporcionándoles su propia esfera. En el
caso de Amuleto, lo hace para Auxilio Lacouture, que aparece en 2666, una exiliada o vagabunda uruguaya
que en los sesentas se asienta en el DF y se convierte en la madre de la poesía
joven mexicana. Como adoradora de las letras busca el encuentro con las grandes
figuras que la llenan de curiosidad, vive del aprecio de sus amigos y de
trabajos eventuales en la facultad de filosofía de la UNAM, o de hacer la
limpieza en casa de escritores. Auxilio resulta uno de los personajes más genuinos
de Bolaño, a las primeras páginas uno no puede sino amistar con esta mujer
curiosa, desenfadada, gitana y chispeante que recorre a sus anchas el mundillo
cultural del México que quedó grabado en la mente de Roberto Bolaño.

La literatura nazi en América es una colección de autores
ficticios en la que se comenta a detalles sus vidas y sus obras, entremezcladas
con aspectos de la realidad literaria de América latina y Estados Unidos, todos
ellos concentrados en ideologías o cosmovisiones que si no estaban cercanas al
nazismo, por lo menos si transitaban en ese conservadurismo cuasi fascista que
retoño a mediados del siglo XX en la región. Como puede suponerse se rescatan
algunos personajes de otras obras, como Carlos Wielder, personaje central de Estrella distante.
Lo más destacable de esta pieza es la magra imaginación de
Bolaño, y su conocimiento de la literatura contemporánea, que si bien sólo
sirve como telón de fondo de La
literatura nazi en América, es condición insustituible para dar forma a una
amplia antología de autores inexistentes y la trama de sus obras. Advierto que
este libro resulta sólo interesante si ya nos hallamos imbuidos en la obra del
autor, y no lo es tanto como una obra independiente.

Una novelita lumpen es narrada por Bianca, una joven italiana huérfana
que junto a su hermano tratan de sobrevivir en una Roma que nos les ofrece muchas
oportunidades, ni sentidos. Llamativamente breve, Una novelita lumpen está
llena de cuestionamientos (o de su ausencia) existenciales, la protagonista
misma es una autentica nihilista, conforme con la degradación y la corrupción
como mera experiencia vital. La trama se desarrolla básicamente con la
aparición de dos amigos del hermano de Bianca que prácticamente se instalan en
su casa, y todos en conjunto planean el robo a un ex campeón de
fisicoculturismo, ahora ciego, a quien Bianca tendrá que seducir para ubicar el
botín. Conforme la relación entre Bianca y el hombretón ciego se estrecha, pero
sin profundizarse, y la motivación del robo va perdiendo relevancia, Bianca va oscureciéndose,
penetrando en la neblina de un mundo sin futuro, en lo que pareciera una
alegoría de tranquila desesperanza.

En definitiva Amberes es un libro que se aleja por
completo de la narrativa de Bolaño. Amberes
no es propiamente una novela o un conjunto de relatos, es un texto
desestructurado, lleno de fragmentos, como si fueran fotografías colocadas en
pastiche junto a recortes de prensa y revistas, o breves escenas de películas inéditas
y recuerdos deslavados por el tiempo.
Escrito en un tono agresivo y acido, revela ciertos
episodios de la vida del autor, que luego servirían de inspiración para diversos
personajes de sus novelas.
En una nota a modo de prologo, Bolaño señala que Amberes
estaba pensado como “su libro”, sin intención de que llegara a ser publicado,
un texto que escribió a lo largo de una extendida temporada entre los años
ochenta y noventa, que dejan mención de su estado emocional al momento, la
visión del mundo de aquel diletante sudamericano en España, lo alienado del
escritor en ciernes, la soledad de un hombre que cargaba un universo literario
aun sin emanar. Este libro resulta sólo atractivo para incondicionales del
autor, de otro modo puede parecer una divagación incontenida por su parte.
Pitol, la literatura
como equipaje
Sergio Pitol, quizás más que una pluma consumada es un
viajero, un erudito literario que ha recorrido lugares que en su natal México
aun se antojan exóticos y lejanos. En su antología Icaro, que llegó a mis manos
por mero azar (una señora se me acercó en un biblioteca para vendérmelo),
concentra una docena de relatos donde reboza de recuerdos casi biográficos de
la trayectoria del autor como trotamundos, ciplomático, literato, amigo y como
un niño acosado por la tragedia de perder a su madre en una añeja Veracruz.
El juego de Icaro es el recuerdo, la imaginación, la literatura
y el descubrimiento.
Aunque muchas de las piezas del libro no caben en un genero,
pues no son cuentos, sino a veces ensayos, a veces crónicas autobiográficas, a
veces apuntes hemerográficos, pero al final de esa reunión heterodoxa de
verdadera lucidez intelectual el lector puede sentirse receptor de la riqueza
de volver del viaje.