sábado, 31 de diciembre de 2011 | By: Victor Mancera

Inventario 2011. Muchos pendientes de Bolaño, uno de Pitol.

Como usualmente me ocurre, termino el año sin alcanzar a reseñar todos los títulos que quisiera, por lo que nuevamente optaré por hacer breves comentarios sobre algunos de los cuales me dejaron ideas en el tintero, ojala pueda servirles para formarse una idea de aquellos que no han tenido en sus manos y decidirse por leerlos o evitarlos en definitiva.

Descubriendo a Bolaño

Roberto Bolaño es a nivel personal un autor que me ha resultado todo un descubrimiento, anteriormente publiqué mis impresiones de su obra más celebrada, “2666”, una impresionante novela total que como muchos de sus libros fue publicada de manera póstuma. Tras esa magnética primera aproximación a la narrativa del autor chileno, he leído Los detectives salvajes, El tercer Reich, Estrella distante, La literatura Nazi en América, Putas asesinas, Amberes, Amuleto, Una novelita lumpen, y Los sinsabores del verdadero policía, que han sido un verdadero viaje a través de la imaginación y la vida de  un escritor de grandes alcances.


Los detectives salvajes es la novela que hizo saltar a Bolaño a primera división, llamando la atención de la crítica y colocándose como uno de los autores en habla hispana más notables. La trama de la novela gira alrededor de dos personajes centrales, los poetas Arturo Belano, que evidentemente está inspirado en la juventud del autor, y Ulises Lima, quien Bolaño luego reconocería estaba basado en Mario Santiago Papasquiaro, su mejor amigo. Estos personajes se entregan a la búsqueda de Cesarea Tinajero, una poetisa que formó parte de los inicios de un movimiento literario denominado realismo visceral, corriente a la que Belano y Lima se encargan de revivir en el mundillo cultural de la ciudad de México.

La novela se divide en tres partes, la primera y última está narrada por un poeta muy joven, Juan García Madero, donde a modo de diario personal narra su anexión al viscerealismo, y la búsqueda de Cesárea Tinajero en el desierto de Sonora al lado de Belano y Lima. La parte intermedia de la obra es una especie de investigación a través de entrevistas realizadas en un lapso de 20 años (1976 - 1996) a personajes que orbitan el mundo literario y de la vida personal del propio Belano y Lima, en estos testimonios se develan algunas claves sobre ambos poetas, su talante vagabundo, de sus trotes por Europa y Medio Oriente, su entendimiento del arte, su oposición a los pavorreales de la intelectualidad mexicana, su extraña fusión, su confusión y su extravío.

Dejaré hasta aquí mi comentario sobre Los detectives salvajes, porque por más que trate de explicar los grandes logros narrativos de Bolaño no acabaré por hacerle justicia.


Los sinsabores del verdadero policía es una de esas obras póstumas del autor que han ido apareciendo con los años, interminada pero “interminable” como podría considerarse este ensayo previo o anexo a 2666. En este libro que Bolaño definía como “su novela”, va construyendo algunos de los personajes más interesantes de su narrativa, entre ellos Amalfitano, un errante profesor de literatura que vaga entre Chile, Brasil, centroamerica, México, España e Italia, de su tragedia personal con la muerte de su esposa (historia que se aleja de la descrita en 2666, y que deja ver su calidad de ensayo, pues en aquella novela su esposa lo abandona, se fuga con otra mujer y va en búsqueda de cierto poeta loco en el manicomio de Mondragón, en clara alusión a Panero).
Destaca también la construcción del personaje de Pancho Monge, que en 2666 se transforma en Lalo Cura, y que en Los sinsabores del verdadero policía, ubicada en un tiempo anterior, este sicario en ciernes nativo de Villaviciosa, se encarga de espiar e investigar la vida de Amalfitano para satisfacer la curiosidad del rector de la Universidad de Santa Teresa (otrora Ciudad Juárez).
Resulta interesante la sinopsis de la bibliografía completa de Archimboldi, quizás el personaje clave en el universo de Bolaño, y que en este recuento puede explicarse algunos escollos dejados abiertos en su historia.


Estrella distante es un muy agradable entremés para adentrarse en el universo vastísimo de Bolaño, en ella se narra la historia de Carlos Wieder, poeta y hombre misterio que se revela como represor y asesino durante  la toma del poder por Pinochet en el Chile de 1973. Ambientada en los cerrados circuitos culturales que el mismo autor vivió por aquellos años, y sirviéndose de los avatares casi biográficos, Bolaño da muestras de esa fascinación por los personajes profundamente sofisticados, que huyen o se extravían, y la persecución de otros por seguirles la pista, aunque a diferencia de Cesarea Tinajero en Los detectives salvajes, o Archimboldi en 2666, la caza de Carlos Wielder es la búsqueda de saldar una cuenta pendientes.


Aunque soy un creyente de que la obra narrativa de un autor debería alejarse tanto como sea posible de su biografía, no puedo más que admirarme del uso que hace Bolaño a lo largo de sus libros de las anécdotas y vivencias que le ocurrieron entre latinoamerica y Europa. Los cuentos de Putas asesinas dejan constancia de las licencia poéticas que se toma, o no, el autor de Los detectives salvajes.

Si bien es difícil negar que la mayor fuerza de la pluma de Bolaño se alcanza en sus novelas de largo aliento, los cuentos de este libro encapsulan el estilo desenfadado, vagabundo, cultista, poético, de su prosa y de la construcción de sus personajes. Permanece esa sensación que tras el tejido de la historia ocurren cosas de suma relevancia, derrumbes y catástrofes de gravísima dimensión personal.


El tercer Reich es la obra más temprana de Bolaño, y aunque dista mucho en riqueza y ambición literaria de sus novelas mayores, ya en ésta se halla un estilo propio, la tensión construida a la sombra, tramas donde parece que ocurre poco, llena de símbolos, como guiños constantes de misterio y absurdidad.

En El Tercer Reich, Udo Berger, un joven alemán campeón de juegos de estrategia regresa a la Costa Brava española, luego de 10 años en que la visitó por última vez cuando niño, ahora acompañado Ingeborg, su novia, quien debe tolerar su fanatismo y calidad de campeón nacional del juego que da nombre a la novela.

En su estancia conocen a otra pareja de alemanes, Charly y Hanna, que a su vez sirven de puente para introducir a el Cordero y el Lobo, dos jóvenes locales que aprovechan el verano para anexarse a las vacaciones de los turistas. El regreso al hotel “Del mar” le permite a Udo volver a ver a Frau Else, esposa del enfermizo dueño del hotel y gerente del mismo, por quien siente una fuerte atracción.

Conforme avanza la historia, el ambiente que circunda a Udo se enrarece, aparece el Quemado, un joven desfigurado que renta patines de playa y que está rodeado de una aura de misterio .Hanna y Charly pelean, este último desaparece en el mar mientras hace wind-surf, Ingeborg regresa a Alemania, Udo decide permanecer unos días más, Frau Else rompe la tensa distancia entre ambos y comienzan una frágil y extraña relación. Mientras tanto Udo juega una durante varios días una partida de El tercer Reich con el Quemado, y por todas partes aparecen indicios de que si pierde nada bueno va a ocurrirle.

Al contrario de otras obras postumas de Bolaño, esta novela aprecia un pleno estado definitivo, y aunque su final se antoja un tanto débil y el texto en su totalidad es un tanto más largo de lo necesario, revela ya el mundo de ficción majestuosa que habitaba a Bolaño, de quien cabe anotar, era un fanático de los wargames, con los que El tercer Reich sería la reunión de sus dos obsesiones mayores, el juego de estrategia y el juego literario.


Algo que no deja de sorprenderme de este autor, sobre todo después de su muerte, y ante la publicación de sus obras postumas (que quizás el no hubiera sacado a la luz de permanecer con vida), es la extensión que da a su mundo, si trazamos el eje 2666Los detectives salvajes, observamos lo enorme de ese universo, pero al leer sus obras menores nos encontramos con un escritor que se tomaba el lujo de escribir extensivamente la historia de personajes que podríamos considerar secundarios, proporcionándoles su propia esfera. En el caso de Amuleto, lo hace para Auxilio Lacouture, que aparece en 2666, una exiliada o vagabunda uruguaya que en los sesentas se asienta en el DF y se convierte en la madre de la poesía joven mexicana. Como adoradora de las letras busca el encuentro con las grandes figuras que la llenan de curiosidad, vive del aprecio de sus amigos y de trabajos eventuales en la facultad de filosofía de la UNAM, o de hacer la limpieza en casa de escritores. Auxilio resulta uno de los personajes más genuinos de Bolaño, a las primeras páginas uno no puede sino amistar con esta mujer curiosa, desenfadada, gitana y chispeante que recorre a sus anchas el mundillo cultural del México que quedó grabado en la mente de Roberto Bolaño.


La literatura nazi en América es una colección de autores ficticios en la que se comenta a detalles sus vidas y sus obras, entremezcladas con aspectos de la realidad literaria de América latina y Estados Unidos, todos ellos concentrados en ideologías o cosmovisiones que si no estaban cercanas al nazismo, por lo menos si transitaban en ese conservadurismo cuasi fascista que retoño a mediados del siglo XX en la región. Como puede suponerse se rescatan algunos personajes de otras obras, como Carlos Wielder, personaje central de Estrella distante.
Lo más destacable de esta pieza es la magra imaginación de Bolaño, y su conocimiento de la literatura contemporánea, que si bien sólo sirve como telón de fondo de La literatura nazi en América, es condición insustituible para dar forma a una amplia antología de autores inexistentes y la trama de sus obras. Advierto que este libro resulta sólo interesante si ya nos hallamos imbuidos en la obra del autor, y no lo es tanto como una obra independiente.


Una novelita lumpen es narrada por Bianca, una joven italiana huérfana que junto a su hermano tratan de sobrevivir en una Roma que nos les ofrece muchas oportunidades, ni sentidos. Llamativamente breve, Una novelita lumpen está llena de cuestionamientos (o de su ausencia) existenciales, la protagonista misma es una autentica nihilista, conforme con la degradación y la corrupción como mera experiencia vital. La trama se desarrolla básicamente con la aparición de dos amigos del hermano de Bianca que prácticamente se instalan en su casa, y todos en conjunto planean el robo a un ex campeón de fisicoculturismo, ahora ciego, a quien Bianca tendrá que seducir para ubicar el botín. Conforme la relación entre Bianca y el hombretón ciego se estrecha, pero sin profundizarse, y la motivación del robo va perdiendo relevancia, Bianca va oscureciéndose, penetrando en la neblina de un mundo sin futuro, en lo que pareciera una alegoría de tranquila desesperanza.


En definitiva Amberes es un libro que se aleja por completo de la narrativa de Bolaño. Amberes no es propiamente una novela o un conjunto de relatos, es un texto desestructurado, lleno de fragmentos, como si fueran fotografías colocadas en pastiche junto a recortes de prensa y revistas, o breves escenas de películas inéditas y recuerdos deslavados por el tiempo.
Escrito en un tono agresivo y acido, revela ciertos episodios de la vida del autor, que luego servirían de inspiración para diversos personajes de sus novelas.
En una nota a modo de prologo, Bolaño señala que Amberes estaba pensado como “su libro”, sin intención de que llegara a ser publicado, un texto que escribió a lo largo de una extendida temporada entre los años ochenta y noventa, que dejan mención de su estado emocional al momento, la visión del mundo de aquel diletante sudamericano en España, lo alienado del escritor en ciernes, la soledad de un hombre que cargaba un universo literario aun sin emanar. Este libro resulta sólo atractivo para incondicionales del autor, de otro modo puede parecer una divagación incontenida por su parte.

 

Pitol, la literatura como equipaje

Sergio Pitol, quizás más que una pluma consumada es un viajero, un erudito literario que ha recorrido lugares que en su natal México aun se antojan exóticos y lejanos. En su antología Icaro, que llegó a mis manos por mero azar (una señora se me acercó en un biblioteca para vendérmelo), concentra una docena de relatos donde reboza de recuerdos casi biográficos de la trayectoria del autor como trotamundos, ciplomático, literato, amigo y como un niño acosado por la tragedia de perder a su madre en una añeja Veracruz.
El juego de Icaro es el recuerdo, la imaginación, la literatura y el descubrimiento.
Aunque muchas de las piezas del libro no caben en un genero, pues no son cuentos, sino a veces ensayos, a veces crónicas autobiográficas, a veces apuntes hemerográficos, pero al final de esa reunión heterodoxa de verdadera lucidez intelectual el lector puede sentirse receptor de la riqueza de volver del viaje. 
lunes, 5 de diciembre de 2011 | By: Victor Mancera

"1Q84". Murakami concentrado.

Luego de una expectación de meses, recientemente apareció en librerías el tercer y último libro de 1Q84 de Haruki Murakami, cierre de la historia de Tengo y Aomame, dos enamorados que no se han visto desde niños y que se buscan sin buscarse, dos solitarios treintañeros que desde sus respectivas profesiones secretas, el asesinato por encargo y el fraude literario, atacan a Vanguardia, una organización religiosa poderosa y perversa.

Sin darse cuenta Aomame y Tengo entraron en 1Q84, una realidad distinta del año 1984, con cambios sutiles, y otros no tanto (como la aparición de una segunda luna). En este libro ambos son espiados y perseguidos por Vanguardia, que dispone del anodino pero efectivo detective Ushikawa para dar con su paradero, especialmente con el de Aomame, quien ha asesinado al líder de la organización y que ha quedado embarazada de un hijo de Tengo, sin que éste lo sepa, a través de uno de esos laberínticos puntos de contacto que los mantienen vinculados pero separados al mismo tiempo.

Encerrado en un departamento que le proporcionó la anciana filántropa que le ordena matar al líder, Aomame puede percibir que Tengo está cerca, que le busca, mientras éste a su vez piensa en ella mientras sobrelleva la muerte de su padre y las consecuencias de haber colaborado en la publicación de La Crisalida de Aire, cuya aparición ha trastornado profundamente la vida en la comunidad de Vanguardia.

El cierre de la más ambiciosa novela de Murakami es la reunión de esos dos mundos en los que transita prácticamente toda su obra, la dimensión mágica y mística que se despliega en el trasfondo del mundo común, y el plano realista donde habitan esos sofisticados personajes, maduros pero jóvenes, solitarios, introspectivos, y borrachos de un terso conflicto existencialista.

1Q84 puede parecer excesiva, pero representa la obra más puramente Murakamiana, puede acusársele al autor de reiterativo, no sólo por lo voluminosa que resulta la novela, sino por la vuelta en círculos que ha hecho a lo largo de su carrera como escritor, tampoco podríamos hablar de que este sea su mejor libro, personalmente dejaría Kafka en la orilla, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo y Tokio Blues en una estante diferente, pero sí nos encontramos frente a la novela que más puramente representa el estilo y las obsesiones de Murakami, y que a pesar del larguísimo aliento que toma, uno puede palpar la ruta que sigue, aunque sabe que en el fondo, hay muchas historias detrás de lo enunciado. Esa es quizás la cualidad que más me ha atraído a la obra del escritor japonés, la sensación de que en la novela ocurren muchas cosas detrás de lo aparente, historias donde lo más importante se haya detrás de un velo muy delgado. 
jueves, 24 de noviembre de 2011 | By: Victor Mancera

Indignados. La propagación del descontento social.

Víctor Mancera C.*

No es sencillo establecer el momento específico en el que comenzó a palparse la tensión social que desencadenaría las actuales protestas a nivel global en contra de un sistema económico y financiero que ha llevado a jóvenes y familias de clase media a perder la esperanza en su futuro, sin trabajo, desalojados de sus casas, endeudados y espectadores de la corrupción y la avaricia inconmesurable de inversionistas, bancos, corporaciones asistidas por políticos cómplices u omisos.

Las primeras manifestaciones recientes que podrían servir de antecedente al fenómeno se dieron en Grecia, donde la crisis económica mundial encontró el umbral para tambalear las finanzas europeas, llevando al gobierno nacional a reducir el gasto público, elevar los impuestos y disminuir salarios a mediados de 2010, para obtener un rescate económico de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional. La reacción de los ciudadanos griegos no se dejó esperar a y estallaron sendos disturbios que no hicieron sino crecer paulatinamente entre los intervalos de nuevas e impopulares medidas de estabilización económica.

El caso español ha sido determinante para el movimiento global anti sistémico, el 15 de mayo pasado en Madrid comenzaron a tomar formar no sólo grandes protestas por la inconformidad del establishment económico, sino un movimiento amplio, denominado los “Indignados”, que denunciaba la inexistencia de verdaderas alternativas para la participación ciudadana en el panorama político español, que a decir de los manifestantes clausuraba el futuro de los jóvenes con un desempleo en ascenso, la reducción en el gasto público para la educación, y la vinculación del gobierno con los intereses de bancos que han probado ser poco menos que enjambres de delincuentes de cuello blanco.

CONTINÚA EN TODOESPOLITICA.COM.MX (PÁGINA 24).
miércoles, 23 de noviembre de 2011 | By: Victor Mancera

"Los de abajo". La revolución controvertida.


Hace algunas semanas releí “Los de abajo” de Mariano Azuela, una obra esencial para introducirse a ese subgénero de la literatura mexicana que es la novela revolucionaria, pero sobre todo para cuestionarse mucho del discurso oficial que celebra aquel trance armado, una mitología patriotera con la que quisieron atiborrarnos el cerebro cuando niños y de la cual aun sobreviven algunas trazas en nuestro entendimiento del México actual.
El padre de la novela revolucionaria, como podríamos considerar a Mariano Azuela, además de aportar algunas piezas fundamental de las letras mexicanas, dejó un testimonio de primera mano con “Los de abajo”, publicada en 1915, que cuenta la historia de un grupo de revoltosos o revolucionarios o una mera gavilla que se une al movimiento y que en su paso va integrando a diversos personajes del marginal mundo rural mexicano, con la extraordinaria aparición de Luis Cervantes, personaje biográficamente muy cercano al propio Azuela, burgués letrado que evidencia, con elocuentes discursos que nadie parece entender, la vacuidad ideológica del movimiento, el mezquino y coyuntural interés de los jefes revolucionarios y el sinsentido de un fenómeno que no haría otra cosa que revolver las aguas estancadas de un país herido de desigualdad, intercambiando una elite por otra.
Quizás sean textos como los de Azuela, que cuestionaron la revolución incluso mientras esta se desarrollaba, los que nos ayuden a deconstruir esta narrativa ficticia y maniquea donde héroes bucólicos se enfrentaron a tiranos afrancesados para traer “sufragio efectivo – no reelección” o “tierra y libertad” y demás consignas que de tan repetidas han perdido significado. Fechas como la conmemoración del ciento y un años de la revolución mexicana son buenos pretextos para volver a la vista a un pasado que aun en nuestros días se recuerda con más romanticismo que precisión histórica.


jueves, 13 de octubre de 2011 | By: Victor Mancera

Casino Royale, crónicas de corrupción e ineptitud.

Por: Víctor Mancera C.


En la pasada edición de Todo es Política me referí al origen de los Zetas y las implicaciones de esta organización criminal en la creciente ola de inseguridad en Monterrey, avivada por la estrategia de seguridad calderonista. El atentado al Casino Royale en aquella ciudad atrajo la atención del país entero al conjunto de problematicas de seguridad, institucionales y políticas que se entremezclan para fomentar la violencia que viven los regiomontanos y que se extiende en todo México.

Los constantes golpes del gobierno federal para minar a los Zetas por encima de cualquier otra organización actual han debilitado su estructura, forzando al grupo a reclutar personajes ajenos a su viejo perfil militar, sin entrenarlos como usualmente hacían, y dedicándose a actividades que permitan la subsistencia del grupo, como el secuestro y la extorsión.

El jueves 25 de agosto varios sujetos se apersonaron en el Casino Royale en una exclusiva zona de Monterrey con la intensión de escarmentar a los dueños del lugar por evadir una extorsión por 130 mil pesos, la misión era atentar contra el lugar y causar pánico entre los asistentes. Al llegar sometieron a los empleados y les ordenaron evacuar el establecimiento mientras rociaban gasolina por las salas, en el video de 2 minutos y 47 segundos que presentaron las autoridades se observa como muchos asistentes aquel día lograron salir pasando al lado de los perpetradores del atentado. En la confusión y la psicosis en la que vive Monterrey, muchos de los clientes del casino huyeron de lo que pensaron era una ejecución o balacera en el interior del casino y se refugiaron en rincones, baños y las salas del segundo piso, de donde 52 personas no pudieron salir una vez que se propagó el incendió.


miércoles, 14 de septiembre de 2011 | By: Victor Mancera

"Sombras detrás de la ventana". Cuentos desde el norte.

“La idea del viaje a Culiacán había sido concebida por Milagros como el pago de una manda anticipada. Se le ocurrió después de enfermarse de angustia los días que duró uno de los interrogatorios de su hijo. Cuando Tadeo regresó hecho un santo cristo a causa de los golpes, por primera vez desde el accidente agradeció al cielo la ceguera de su madre. Pero no pudo evitar que durante las noches ella escuchara sus quejas, los gemidos de terror, las suplicas entre sueños. ¡Por la virgencita, comandante! ¡Ya no me peguen! ¡No lo soporto más! ¡Yo no sé nada! Una mañana mientras Tadeo se vestía procurando que las heridas no le escocieran, Milagros le puso un montón de billetes arrugados en la mano. Son mis ahorros, dijo, No es mucho, pero te ajusta. ¿Para qué, ma? Tienes que cambiar de patrono porque esa gente está enconada contigo. En Culiacán hay un santo que es enemigo de la policía. Ese dinero es para el camión. Ve, pídele ayuda y tráetelo para acá. Estoy segura de que te va a hacer caso si lo visitas.” (Eduardo Antonio Parra, “Plegarias silenciosas”)

Desde que hace un par de años varios amigos del famélico círculo cultural regiomontano me sugirieran la lectura de su obra, tuve entre mis pendientes literarios acercarme al trabajo de Eduardo Antonio Parra*, sobre todo después de encontrarlo mencionar por Luis Humberto Crosthwaite, Elmer Mendoza e incluso por José Agustín, ese camino me llevó a “Sombras detrás de la ventana” que reúne los cuentos del autor contenidos en sus libros “Los límites de la noche”, “Tierra de nadie”, “Nadie los vio salir” y “Parabolas del silencio”, en general una afortunada sorpresa.


Las temáticas de Parra son duras, habla de violencia, marginación, abandono, de la decadencia profunda, asuntos que por sí mismos podrían resultar difíciles de digerir se vuelven aun más crudos con su estética enfocada al detalle sórdido, a las atmosferas desoladas del norte rural del país, de la miseria urbana de las ciudades fronterizas, de las pequeñas y grandes tragedias sociales entre las que caminamos.


Parra es un cuentista extraordinario, sus textos brillan con la lucidez de un escritor que comprende a cabalidad el género, que incorpora los puntos de inflexión que le dan realce a las historias breves, recorriendo en la mayoría de ellos dos rutas dentro del mismo cuento, una que ocurre en el presente y otra que a fragmentos corre desde el pasado para alcanzarlo mientras revela parte de la historia hasta el momento en que el desenlace se precipita irremediable.


Dentro de las críticas justificables que se pueden hacer de Parra, es su obstinación por llegar a finales contundentes, irrebatibles, cierta propensión de alargar las narraciones en intermitentes discursos para justificar a los personajes o entrar en su visión, sin aportar nada y restándole fuerza a su prosa, hay también algunas historias en las que falla su portentoso talento de rescatar lo extraordinario en lo rutinario y se queda con un cuento poco original. Fuera de ello hay algunas autenticas joyas como “El pozo” y “Como una Diosa” en “Los límites de la noche”, “La vida real”, “Viento invernal” y “El Cristo de San Buenaventura” en “Tierra de nadie”, “Al acecho”, “El laberinto”, “Cuerpo presente” y “Plegarias silenciosas” en “Parábolas del silencio”, último libro de cuentos de Parra en el que es notable el desarrollo de un distinguible estilo personal y una manifestación superior de sus dotes como escritor.


* Eduardo Antonio Parra (León, Guanajuato, 1965) ha sido becario del Sistema Nacional de Creadores y de la fundación John Simon Guggenheim. Es autor, también, de un par de novelas: Nostalgia de la sombra (2002) y Juárez. El rostro de piedra (2008). En 2000 ganó, en París, el Premio de Cuentos Juan Rulfo que convoca Radio Francia Internacional. Sus cuentos han sido traducidos, entre otras lenguas, al inglés, al francés y al portugués.

viernes, 2 de septiembre de 2011 | By: Victor Mancera

"Historia de O", literatura afiebrada.


De todas las cartas de amor recibidas por algún hombre pocas deben de haber resultado tan turbadoras como “Historia de O”, novela que puede leerse como una cátedra sobre el bondage y el sadomasoquismo llevada a los excesos más inconcebibles, o como el descubrimiento del placer en la entrega absoluta al ser amado.


Prohibitiva lectura para moralistas y buenas conciencias, “Historia de O” puede traducirse en una experiencia sumamente sofocante, un texto escrito por una pluma femenina y heredera directa del Marqués de Sade, que se había ocultado en el anonimato desde su publicación en 1954, hasta que Pauline Réage (pseudónimo de Anne Desclos) aceptó su autoría en 1994, aquel libro era un halago trémulo a su amante, Jean Paulhan, escritor y editor francés con el que había trabajado, y que inclusó prologa el libro.


Convaleciente, la autora escribió esta novela desde su cama como un intento para reavivar la relación con Paulhan, un hombre casado y mucho mayor que ella con el que sostenía un amorío desde dos décadas atrás, y de quien conocía su gusto por la obra de Sade.


En la novela O’ se encuentra profundamente enamorada de René y por él está dispuesta a encarnar sus más extremos deseos, fantasías que al principio le parecían crueles y denigrantes le abren la puerta a un mundo de placeres inimaginables, escondidos detrás de una falda de fácil acceso y una argolla de hierro como uniforme e insignia de su condición de esclava sexual.


La afiebrada prosa de Pauline Réage, quien no pensaba publicar su texto, marcó un hito en la literatura erótica y levantó gran revuelo en los sesentas, siendo leída y publicada de manera clandestina durante años. Hasta la fecha se le reconoce no sólo por su evocativa estética sensual, sino también por la paulatina tensión que logra a lo largo de la obra, la construcción de atmosferas y escenas que dan un sólido fondo sobre el que implota la estruendosa “Historia de O”.


"Ella sube al taxi. Está anocheciendo y es otoño. Ella viste como siempre: zapatos de tacón alto, traje de chaqueta con falda plisada, blusa de seda y sombrero. Pero lleva guantes largos que le cubren las bocamangas y, en su bolso de piel, sus documentos, la polvera y la barra de labios. El taxi arranca suavemente sin que el hombre haya dicho una sola palabra al conductor. Pero baja las cortinillas a derecha e izquierda y también detrás; ella se quita los guantes, pensando que él va a abrazarla o que quiere que le acaricie. Pero él le dice:

―El bolso te estorba. Dámelo ―ella se lo da. El hombre lo deja lejos de su alcance y añade―: Estás demasiado vestida. Desabróchate las ligas y bájate las medias hasta encima de las rodillas. Ponte estas ligas.

Ella siente cierto apuro, el taxi va más aprisa y teme que el conductor vuelva la cabeza. Por fin, las medias quedan arrolladas. Le produce una sensación de incomodidad el sentir las piernas desnudas bajo la seda de la combinación. Además, las ligas sueltas le resbalan.

―Quítate el liguero y el slip.

Esto es fácil. Basta pasar las manos por detrás de los riñones y levantarse un poco. El guarda el liguero y el slip en el bolsillo y le dice:

―No debes sentarte sobre la combinación y la falda. Levántalas y siéntate con la carne al desnudo directamente en el asiento.

El asiento está tapizado de molesquín frío y resbaladizo. Da angustia sentirlo pegado a los muslos. Luego, él le dice:

―Ahora ponte los guantes.

El taxi sigue corriendo, y ella no se atreve a preguntar por qué René no se mueve ni dice nada, ni qué significado puede tener para él que ella permanezca inmóvil y muda, interiormente desnuda y accesible, y tan enguantada, en un coche negro que va no se sabe dónde. El no le ha dado orden alguna, pero ella no se atreve a cruzar las piernas ni a juntar las rodillas. Apoya las enguantadas manos en la banqueta, una a cada lado.

―Hemos llegado― dice él de pronto.

El taxi se detiene en una hermosa avenida, debajo de un árbol ―son plátanos― , ante una mansión que se adivina entre el patio y el jardín, parecida a las del barrio de Saint-Germain. Los faroles están un poco lejos, el interior del coche está a oscuras, y afuera llueve.

Acerca la mano al cuello de la blusa, deshace el lazo y desabrocha los botones. Ella se inclina ligeramente hacia delante, pensando que él desea acariciarle los senos. No. Él sólo palpa el tirante, lo corta con una navajita y le saca el sostén. Ahora, debajo de la blusa, que él vuelve a abrochar, ella tiene los senos libres y desnudos, como libres y desnudas tiene las caderas y el vientre, desde la cintura hasta las rodillas.

―Escucha ―le dice él―. Ahora estás preparada. Yo te dejo. Bajarás del coche y llamarás a la puerta. Seguirás a la persona que abra y harás lo que te ordene. Si no entraras enseguida, saldrían a buscarte; si no obedecieras, te obligarían a obedecer. ¿El bolso? No vas a necesitarlo. No eres más que la muchacha que yo entrego. Sí, sí, yo también estaré. Vete." (Pauline Réage, Historia de O)